viernes, 15 de octubre de 2010

¡Venga otra alegría!

Ayer tuvimos la alegría de ver sanos y salvos a todos los mineros que han estado atrapados varios meses en una mina chilena.
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Hay que dar gracias por ello, nunca hay que alegrarse por la muerte de nadie, aunque sea un málvado, un miserable o un asesino, una mala persona.
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Yo reconozco que me alegré cuando oí la noticia de la muerte, por eliminación del Mono Jojoy, célebre terrorista colombiano.
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Y me alegraría, aunque sepa que está mal, si hoy me diesen la noticia que Ahmadineyad, el presidente iraní que está de visita en Líbano, ha tenido un "accidente" mortal.
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2 comentarios:

Guido Finzi dijo...

Más que este payaso, los que me preocupan, son aquellos lo ven con simpatía o indiferencia. Los tibios, siempre me dieron repeluz.

Un saludo

caraguevo dijo...

Pues estás en el país donde el buenismo, la indiferencia, lo políticamente correcto y el ponerse de perfil se ha convertido en dogma de fe.
A este sujeto, si pudieran, lo tendríamos en La Noria.